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La “Pimpaccia” de la familia Pamphili
Olimpia Maidalchini, viterbesa, esposa de Pamphilio Pamphili y cuñada de Inocencio X, fue la mujer más importante del apellido de los Pamphili. Su desenfrenada ambición de poder y su fuerza realizativa contribuyeron a la construcción del gran palacio Pamphili de plaza Navona y a la realización de la homónima villa exterior Porta S. Pancrazio. Pero el nombre de la mujer viene transformado de la tradición popular en “donna Pimpaccia” y unido a leyendas de carrozas tiradas por caballos demoníacos que durante las tempestades se movían de una parte a otra de las grandes residencias por ella creadas.
La “sora Agnesina”
El pueblo romano debió buscar de llevar el paisajismo urbano, hecho de monumentos y óperas de excesivo esplendor, a la propia sensibilidad familiarizando también con los monumentos más majestuosos, con las estatuas más prestigiosas. Entre los diversos personajes está allí la “sora Agnesina” la estatua de Santa Agnese, colocada sobre el hastial de la iglesia de plaza Navona. Por el vigor de las formas y por la simpatía que la joven mártir tiene siempre inspirada fue llamada con el antes mencionado diminutivo. En el pasado eran imaginados sus diálogos con la estatua del Moro de la subyacente fuente berniana.
Anita
En recuerdo de la gesta garibaldina, consumada sobre la colina del Gianicolo, nace la idea de cortar en la zona un paseo público. Este llega a ser abierto en 1887 y dedicada a la reina Margarita, en evidente colisión con los principios republicanos que se defendían en aquel periodo. Para toda respuesta en 1895 llega a ser inaugurado en la plaza del paseo un monumento en bronce dedicado a Garibaldi y comenzaron a alinearse al final de las vías los bustos marmóreos (alrededor de ochenta) de los garibaldinos. El último en ser colocado fue en 1932, el monumento ecuestre de Anita, esposa del héroe de los dos mundos, representando la mujer con el hijo en brazo en una impetuosa cabalgata.
La Fornarina, inspiradora de Raffaello
El bello retrato de la sublime dama romana que se encuentra en la galería de arte antigua del palacio Barberini lleva el nombre de “Fornarina”. No se trataría de una verdadera dama, pero sí de la pueblerina, hija de un panadero, que Rafael amó. Con mucha probabilidad el artista la había visto pasando de los territorios de porta Settimiana en Trastevere. La casa de la Fornarina llega a ser identificada en un pequeño edificio cuatrocentesco con una ventana en reparación que se encuentra en el número 20 de la vía de S. Dorotea.
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