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Aguas y fuentes de Roma


Las aguas en el pasado
La abundancia de agua es una de las características de la ciudad que era llamada en el pasado “reina de las aguas”.
Las  fuentes monumentales (alrededor de ochenta) y aquellas de menores dimensiones esparcidas en las plazas y a lo largo de las calles, revelan esta riqueza romana, aseguraba a la ciudad el fin de la época más antigua de los acueductos construidos sobre la república y el imperio. La mayor parte de estos acueductos romanos provenían de la zona en el noreste de la ciudad o del valle del Aniene y están todavía en actividad.

Las exhibiciones de agua

Las exhibiciones de agua son un tipo de monumento  formado por fuentes gigantescas creadas para celebrar la llegada en la ciudad de los mayores acueductos. El primero en crear una “exhibición de agua“ fue Sisto V que, por solemnizar la restauración del Acueducto Alessadrino, autoriza construir en 1588 la gran Fuente del Mosè (en plaza S. Bernardo). Siguió la Fontana de Trevi, realizada a mitad del setecientos en honor del Acueducto Vergine, la tercera muestra se encuentra sobre el Gianicolo y es el así llamado Fontanone del Agua Paola construido con antiguos mármoles para celebar en 1612 la restauración del antiguo Acueducto Traiano. También el Fontanone de Ponte Sisto solemniza el mismo acueducto. La Fuente del Nicchiane, sobre el Pincio, busca ser la muestra del nuevo Acueducto Vergine realizado en 1936. Hoy el mayor Acueducto Romano, inaugurado después de la guerra y que asegura a la ciudad el mayor suministro hídrico, es el Acueducto del Peschiera aún desprovisto de una “muestra” verdaderamente digna.


Figuras Mitológicas y objetos curiosos en las fuentes
Las fuentes de Roma no se limitan al simple juego del agua, sino que son animadas por figuras mitológicas, objetos, animales y figuras simbólicas. Neptuno domina en La Fuente de Trevi y en la homónima fuente de plaza Navona. El semidios Glauco que sujeta un tritón al centro de la Fuente de Naiadi tiene todo por sí mismo la bella fuente homónima de plaza Barberini, mientras en los Faunos es titulado una fuente del jardín del Lago de villa Borghese. Además de estos personajes mitológicos se encuentran:  la figura del Moro(en plaza Navona), los tres Pupazzi de una fuente de Villa Borghese, el Facchino de una fuentecilla en via Lata, el Prigione  de una fuente de Trastevere, los tres bellísimos Efebi en bronce de la fuente de las Tortugas en plaza Mattei, La Abeja y el Triton en la homónima plaza. Hay luego  fuentes que representan objetos curiosos. Recordemos aquella de la Barcaccia (plaza España), aquella de la Terrina (plaza de la Iglesia Nueva), aquella de las Canastas en villa Borghese, aquella del Mascherone en via Giulia, aquella de las Ánforas(villa Marmorata),  aquella de la Tiara (cerca al Vaticano), aquella de la Botte (S. Rocco en via de Ripetta), aquella de las “bolas de cañón” en plaza de Porta Castello, aquella “de los libros” en la Sapienza. En los jardines Vaticanos se encuentra una fuente llamada La Galera porque representa una nave de guerra que brota agua de los cañones. Los grandes ríos son simbolizados en algunas célebres fuentes de la ciudad: aquella “de los Ríos”, al centro de plaza Navona, donde cuatro figuras colosales  quieren recordar el Nilo, el Gange, el Danubio y el río de la Plata: un río por cada uno de los continentes ahora conocidos. Muy notoria es la figura del Nilo, con la cabeza borrosa (para recordar sus orígenes en la época todavía desconocida). El Tévere y el Nilo son además representadas en la fuente del palacio Senatorio sobre la plaza del Campidoglio y una figura fluvial, siempre en Campidoglio, forma parte de las estatuas parlantes con el nombre de Marforio.

Tres relojes hidráulicos
A fines del ochocientos un jesuita, Padre Embriaco, construyó tres relojes al agua según un perfecto automatismo condicionado por la caída del agua. Funciona gracias al agua de un pequeño estanque artificial que hace oscilar su péndulo (el agua tiene en él un papel motriz y no regulador). Los tres relojes asombraron como extraordinaria curiosidad, también porque son perfectamente regulares y continúan indicando la hora  con aceptable precisión. Lo relojes se pueden observar desde el jardín del Pincio, en el ninfeo del palacio Guglielmo en via del Gesủ y en el patio del palacio del ministerio de Finanzas en vía XX de Setiembre.


Algunas fuentes

Entre las muchísimas fuentes de las plazas romanas se pueden identificar toda una categoría de media grandeza y de un modelo bien identificable de atribuir al arquitecto capitolino Giacomo De La Porta: balsa mixtilinea sobresalida por una palangana  sobre un apoyo en forma de esfera acentuada. Recordemos la fuente en plaza Nicosia, la fuente en plaza Madonna de los Monti (1588), aquella de plaza del Campidoglio (1859), la fuente de plaza Montanara, ahora en via de los Coronarios (1859), aquella de plaza Aracoeli (1859), y la fuente de plaza Giulia (1591). El Senado de la República donó en Roma la fuente que se encuentra en los estrechos de plaza S. Eustachio. Extraída en solo bloque, semejante a aquel utilizado en la fuente del Quirinale, es un residuo de las grandes termas de Nerón, restauradas por Settimio Severo. El reuso de antiguos materiales es una constante de Roma: la reutilización de dos máscaras dio lugar a dos características fuentes: la primera en la pequeña plaza del Aventino, la segunda en una entrada de via Giulia detrás del palacio Farnese. La Fuente de Trevi: “fuente” de riqueza creada en el Setecientos, la fuente constituye un rico campo escenográfico  frente al cual el espectador se desconcierta de la colección entre el espectáculo de la arquitectura y de los personajes de mármol. Incluso durante el radical restauro, los turistas no han olvidado de lanzar la clásica monedita en la fuente dejada en seco. El rito está demasiado arraigado porque pudieron soportar una interrupción. Eso constituye el lazo que se genera entre la ciudad y sus visitantes: la promesa de un seguro retorno. La Fuente de Trevi lleva una pequeña contribución al Municipio de Roma. De hecho no es lícito dejar recoger a los pequeños pescadores abusivos las monedas lanzadas por los turistas, el Municipio lo decomisa en la propia Tesorería.
 
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